Actitud familiar frente a la escuela
El niño de cuatro años debe empezar a ir a la escuela. De
sus padres depende que el pequeño continúe deseando ir a la escuela o que
acepte empezar a ir sin problemas.
El primer día es importante. Debe prepararse con bastante
antelación, no comprando todo tipo de accesorios caros e inútiles, sino
manteniendo una actitud favorable frente a la escuela.
Desde dos o tres meses antes, los padres deben hablarle al
hijo de su próxima entrada en la escuela, hablándole de lo que hará allí, de
sus compañeros, de sus amigos y amigas, etc. Al mismo tiempo, la madre debe
reflexionar acerca de la entrada en la escuela de su hijo para considerarla como
un paso en la evolución de su hijo o de su hija, como cuando empieza a andar,
por ejemplo, y no vivirlo como una separación.
Cuando llegue el gran día, conviene que los padres
acompañen juntos a su hijo hasta la escuela, aunque a partir del día siguiente
sea uno de ellos el que se vaya a encargar de llevarle. Es previsible que el
niño estará emocionado. Puede que ya sea lo suficientemente mayor como para
ocultar la emoción; los padres también deben serlo. Puede que, por el
contrario, sea pequeño y se asuste en el momento en que se quede sin sus
padres. Esta despedida debe hacerse lo más breve posible, y en la mayor parte
de los casos el niño se olvida enseguida.
Si el niño llora todos los días o se niega a ir a la
escuela incluso después de un día fácil, habrá que actuar en función de su
edad. Si tiene cuatro años o más, habrá que insistir, aunque a esta edad es
muy raro el rechazo. Si tiene menos de cuatro años, y sobre todo si tiene dos
años y medio, no se debe insistir más de una semana. Puede que aún no esté
listo para ir a la escuela. Es mejor renunciar por este año y aplazar para el
siguiente el ingreso. Se le puede ir preparando con actividades de grupo a lo
largo de este período.
· Expresar las dificultades ocultas que pueda tener
· Completar su ubicación en el tiempo y el espacio
· Manifestar su creatividad, sus posibilidades y sus
talentos
· Situarse a sí mismo frente a los demás y la sociedad
· Establecer relaciones mas equilibradas con su mundo
familiar
· Afirmar su personalidad.
Es aconsejable el ingreso precoz en el C.E.I. a aquellos niños:
· Que sean hijos únicos. Aunque los padres dediquen tiempo a jugar con él, nunca podrían sustituir a los niños de su edad.
· Que tengan un carácter difícil o sean tímidos. El alejamiento del medio familiar, el contacto con niños de su edad. constituye una terapia afectiva que a menudo recomiendan los pediatras
Cuya madre trabaja y no puede dedicarle la atención y dedicación necesarias.
· Que tengan hermanos o hermanas mayores que vayan a la escuela.
· Que sean demasiado lentos para desenvolverse solos (lavarse, vestirse, etc.)
· Que muestran deseos de ir a la escuela.
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